Comunicaciones Técnicas de Café
Número 51 - Abril 2016

Ramirez Caficultura desde Costa Rica

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Recomendaciones para el manejo de cafetales en condiciones
del fenómeno de El Niño

Ing. Jorge Ramírez Rojas

Consultor Experto en Café

jramirez@ramirezcaficulturadesdecostarica.com

INTRODUCCION


El fenómeno de El Niño se caracteriza por la ocurrencia de una fase cálida y de reducción de las lluvias que puede causar diferentes alteraciones al ciclo productivo del cafeto y generar condiciones favorables en el ambiente del cafetal, para el aumento en la incidencia y mayor severidad en el ataque de plagas y enfermedades, dificultando en ocasiones también la realización oportuna y adecuada de algunas prácticas de manejo del cultivo tan importantes como la fertilización.


Parte de las consecuencias de estos cambios desfavorables para el cafeto, son las fuertes defoliaciones (caída de hojas) y pérdidas de cosecha que ocurren en las plantaciones, debido al ataque de plagas y enfermedades. Más aún cuando estos problemas se presentan durante las épocas del año de mayor actividad fisiológica de los cafetos, donde termina ocurriendo pérdida en cantidad y calidad de las cosechas y agotamiento prematuro de tejido productivo, que obliga a realizar podas más frecuentes o iniciar con planes de renovación con más anticipación de lo previsto.

RECOMENDACIONES PARA EL MANEJO DE CAFETALES

 

Las variaciones en el régimen de lluvias y el aumento en la temperatura característico de la condición de prolongación inusual de los periodos secos, provoca diferentes alteraciones y daño a los cafetos, de variado impacto negativo sobre el cultivo dependiendo de la zona y el manejo del cafetal.

Arañita roja (Olygonichus yotersii)


La presencia de ácaros conocidos como arañita roja en algunas áreas de los cafetales, especialmente cerca de orillas de callejones y caminos, se hace evidente en algunas zonas después de unas 10 a 12 semanas de prevalencia de una condición seca constante acompañada de aumento de la temperatura.


Esta es una plaga estacional cuyo aumento rápido de la población en el cafetal se manifiesta en la lámina de las hojas del cafeto, la cuales primeramente comienzan a mostrar la apariencia de un cierto cambio de color que paulatinamente se va haciendo cada vez más rojizo, hasta adquirir plenamente esta tonalidad debido a la presencia de gran cantidad del pequeño insecto de ese mismo color.


Hojas rojizas atacadas por ácaros conocidos como arañita roja.
 

Aunque las altas poblaciones de ácaros en las hojas del cafeto pueden llegar a causar algunos trastornos a la planta ya que provocan caída de las hojas y retardo en la reactivación de la actividad fisiológica normal de la planta; en realidad con el inicio de la época lluviosa, la plaga llega a desaparecer en poco tiempo, la formación de hojas nuevas ocurre bastante rápido, donde las ramas en su crecimiento van dejando atrás las hojas viejas atacadas y la condición del follaje llega a cambiar sin que la planta llegue a experimentar mayor daño.


Por esta razón se considera que no es necesario llevar a cabo aplicaciones con productos insecticidas específicamente para combatir esta plaga, ni tampoco realizar ninguna labor en particular para su control, pues la dinámica poblacional de la plaga marca un comportamiento de presencia estacional en época seca que deja de manifestarse con el inicio de las lluvias.

Cochinilla harinosa (Planococcus citri)


La cochinilla harinosa o cochinilla aérea es una plaga que se hace presente cuando el patrón normal de lluvias se reduce significativamente y el cafeto ya tiene las axilas productivas de las ramas con la cosecha en desarrollo. Por lo general se manifiesta por “parches“ en el cafetal, afectando preferiblemente tejido productivo de ramas jóvenes de primera o segunda cosecha o en ramas de podas del tercer año.

Tejido productivo dañado por ataques de cochinilla harinosa.

 

Una característica de la plaga es que esta se presenta en forma repentina o al menos es difícil de percibir en su estado inicial atacando el tejido productivo, razón por la cual llega a causar daño importante a la cosecha en corto tiempo, y donde desafortunadamente la estrategia de control preventivo con insecticida no resulta efectiva, solamente la aplicación sobre las áreas afectadas luego de que la plaga ya ha sido detectada.


El uso de algún insecticida tipo piretroide sintético, o de organofosforado en mezcla con aceite mineral, puede resultar efectivo para impedir que la plaga llegue a causar un daño mayor. Sin embargo, sobre este tema hay que tener presente e informarse adecuadamente respecto a las restricciones establecidas por algunos países compradores de café, en relación con la eventual presencia de residuos de ciertos insecticidas en el grano.

Roya del cafeto (Hemileia vastatrix)


En cuanto a una mayor incidencia de esta enfermedad en condiciones de El Niño, uno de los principales problemas se puede dar con los fuertes ataques de la roya debido a la reducción drástica de las lluvias respecto al patrón normal. Esta condición brinda condiciones propicias para una mayor severidad en el ataque de la enfermedad, ya que la disminución inusual en la cantidad de las lluvias acompañado de un aumento de la temperatura, favorece la incidencia del hongo que aprovecha el “agua libre” generada por simple “rocío o sereno” que permanece en las hojas, para germinar y producir rápidamente nuevas infecciones.

Disponibilidad de "agua libre" y aumento en la temperatura, favorecen una alta incidencia de roya.

 
Es importante implementar un manejo preventivo de la roya para evitar el debilitamiento de la planta por la caída anormal de las hojas. Las labores de manejo cultural como podas y deshijas, la fertilización adecuada y las aplicaciones oportunas de fungicidas; contribuyen para enfrentar con mayor eficiencia, los posibles efectos causados por la enfermedad en razón de la variabilidad climática.


En cuanto al combate químico se recomienda la implementación de programas de aspersiones al follaje basados en la realización de dos o tres aplicaciones al año con fungicidas del grupo de los Triazoles, tales como Cyproconazol, Triadimenol o Epoxiconazol, o también con productos formulados en mezcla de Piraclostrobina + Epoxiconazol o Trifloxistrobin + Cyproconazol.


Debido a que la aplicación deficiente de fungicidas al follaje es uno de los problemas más frecuentes en fincas cafetaleras,  restando efectividad a los resultados de las atomizaciones; conviene entonces tener presente recomendaciones esenciales para lograr un mejor efecto de control con estos productos:

 

1. Asegurarse con anticipación del buen funcionamiento de los equipos.

2. Utilizar boquillas nuevas del tipo D-1 o D-2 con nebulizador No 23, o bien boquillas H-5 para equipos de motor.

3. Determinar el volumen de agua necesario para lograr una buena cobertura.

4. Asegurarse que la aspersión llegue a todas las hojas posibles de la planta.

 

Una aplicación eficiente con buena cobertura del follaje, va a permitir una protección de 45 a 60 días de su cafetal.

Broca del fruto (Hypotenemus hampei)


La broca como la plaga más importante del café, bajo ciertas condiciones climáticas favorables puede causar mucho daño económico a la caficultura si no se toman las medidas preventivas correspondientes, mediante la realización de las prácticas agronómicas necesarias para disminuir la permanencia de frutos brocados en la plantación después de la cosecha.

Broca perforando el fruto.

Reproducción de la broca en el grano.

 
Se considera que con el aumento de la temperatura, las poblaciones de broca estarán aumentando considerablemente por lo que las medidas de control deben ser muy eficientes, y los productores realizar las actividades de manejo necesarias para mantener poblaciones bajas, mediante el monitoreo continuo y la ejecución de prácticas de control integrado.


Las labores de recolección de frutos brocados verdes y maduros dañados por broca, previo al inicio de la época de maduración principal, y la repela y junta eficiente al final de la cosecha; son las prácticas que brindan los mejores resultados de control para disminuir de manera muy significativa las poblaciones de broca entre un ciclo productivo y el siguiente.

Práctica de junta de frutos caídos al suelo, como medida eficiente de control de la broca.

 

Cuando se inicia el desarrollo de los frutos de la cosecha siguiente, la colocación de trampas de broca cumple una función de monitoreo de la plaga en el cafetal, sin embargo, debe tenerse bien claro que las trampas no son suficientes para bajar significativamente las poblaciones de la broca en las plantaciones.


A pesar de que los productores puedan observar cantidades apreciables de brocas que quedan en las trampas, siempre serán muchísimo mayores las cantidades del insecto que no caen en las estas y que se dirigen a atacar los frutos cuando estos alcanzan el punto adecuado de desarrollo, comienzan a perforarlos para iniciar los nuevos ciclos reproductivos del insecto.


En condiciones de la presencia de altas poblaciones de broca en el cafetal y ante el previsible daño económico a la cosecha que ésta puede causar, es necesario la aplicación de algún producto insecticida, lo cual debe realizarse unos 90 a 100 días después de la floración, específicamente para evitar que la broca llegue a alcanzar la parte interna del grano.


Para el manejo eficiente de esta estrategia de control, es de suma importancia que el productor lleve un registro de fechas de las floraciones, para ser acertado en la decisión del momento adecuado para llevar a cabo la aplicación.

Fertilización


De ocurrir menos precipitación de lo normal para la primera etapa del periodo lluvioso, se genera incertidumbre en el caficultor por la dificultad para definir el momento más adecuado para llevar a cabo las fertilizaciones. Ante esta situación lo primero es que el productor adquiera el fertilizante con la debida anticipación, para que lleve a cabo el abonamiento apenas se tenga buena humedad en el suelo, ya que se requiere de varias lluvias para que el fertilizante se disuelva bien, penetre en el perfil del suelo y comience a ser absorbido por los cafetos.

 

Por el contrario, la ocurrencia de varios días secos después de la colocación del fertilizante en el suelo, lo deja expuesto al medio ambiente, propiciando pérdidas de nitrógeno, especialmente si la fuente de este es urea, como es lo tradicional en la mayoría de las fórmulas completas físicas.

 

Se debe tomar en cuenta que un sólo evento de lluvia después de varios días secos, no es suficiente para que existan las condiciones de humedad necesarias para la aplicación del fertilizante. El éxito de esta práctica se asegura a medida en que las lluvias se vuelven más constantes.

La fertilización debe realizarse en condiciones de suficiente humedad del suelo.

 

Tanto para la segunda como para la tercera fertilización (nitrogenada), se debe valorar muy bien el momento de la aplicación en función de la condición climática que se vaya presentando en la época correspondiente, el productor debe estar atento y consultar la información meteorológica, para aplicar el fertilizante cuando haya condiciones adecuadas y en los momentos más cercanos posibles a las necesidades del cultivo.

 

La fertilización debe ser realizada con las llamadas fórmulas completas o balanceadas, partiendo de la información del análisis de suelos, para de esta forma aplicar las cantidades y las proporciones de elementos que requiere la plantación específicamente.

 

Si por diversas razones no se cuenta con la información actual del análisis de suelos, se debe acudir a las recomendaciones generales para la fertilización en cafetales tecnificados, una de las cuales indica que se debe aplicar como mínimo 500 kg por hectárea por año de fórmula completa fraccionado en dos épocas y hasta 750 kg/ha/año en fincas con alta producción, siendo necesario en ambos casos complementar el plan anual de fertilización, con la aplicación de una fuente nitrogenada al final de la época lluviosa.

Uso de sombra en el cafetal


En el cafetal se debe mantener una condición de sombrío que contribuya a disminuir la temperatura y la desecación del suelo, además que sirva para proteger el cultivo del efecto perjudicial de los vientos. Estas condiciones se pueden generar manteniendo entre 30% y 40% de cobertura de sombra, sin detrimento importante de la disponibilidad de radiación solar necesaria para la buena diferenciación productiva en los cafetos.


Se recomienda el manejo de sombra regulada mediante una práctica anual de raleo de las ramas ubicadas hacia la parte central del árbol, conservando las ramas laterales extendidas. La intensidad de las “desramas” y la época para llevar a cabo estas labores, va a depender de las características climáticas de la zona de cultivo, principalmente de la cantidad de las lluvias y su distribución durante el año.

Manejo de cafetales con sombra regulada.

 
En regiones con patrón climático seco y lluvioso bien definidos, el manejo de los árboles se puede realizar al inicio de las lluvias o bien a mediados de año, dependiendo de la fenología del cafeto en la zona. En condiciones de lluvias menos estables sin un periodo seco riguroso, el manejo de los árboles puede realizarse en los primeros meses del año, requiriendo posiblemente algún “arreglo” adicional unos 6-8 meses después.

Procesos de floración y desarrollo del fruto


El proceso normal de la floración del café puede verse afectado, pues en condiciones de déficit hídrico muy prolongado, ocurre daño al botón floral el cual sufre “quemas” y luego caída con pérdida de cosecha potencial, además en ocasiones la cantidad de lluvia caída resulta insuficiente para inducir una buena floración y una proporción de las flores aunque logran abrir, lo hacen de manera anormal o atrofiada.

Secuencia de daño al botón floral causado por déficit hídrico severo.

 
Si el déficit hídrico se produce en etapas posteriores del ciclo productivo durante el desarrollo del fruto, éste puede resultar afectado con la formación del llamado “grano negro” causado por daño en los tejidos internos del grano, el tamaño de este es  más pequeño afectando los rendimientos, además la maduración del fruto puede presentar un comportamiento anormal, el cual aún verde adquiere de seguido una condición de fruto seco, sin pasar por la etapa normal del fruto maduro.


Desafortunadamente el efecto causado por el factor climático adverso en estos estados fenológicos del cultivo, llega a causar daño irreversible del tejido productivo, donde por lo general el caficultor debe asumir pérdidas equivalentes a la proporción de cosecha prevista en el área de mayor afectación. Sin embargo, cuando se trata de cafetales manejados con sombra regulada, el impacto negativo de estos factores, es menor en razón del ambiente de mayor tolerancia del cultivo que se presenta en los sistemas de cultivo con sombra.


La otra alternativa mucho más eficiente y directa para contrarrestar los efectos adversos del clima en un periodo determinado de sequía, es el uso de irrigación, sin embargo, esta opción para la atención del cultivo, por lo general se encuentra bastante alejada de las posibilidades de los productores y de la realidad de la disponibilidad de agua para riego que pueda haber en la mayoría de las zonas cafetaleras.

 
 

Su guía para conocer sobre caficultura.