Comunicaciones Técnicas de Café
Número 54 - Junio 2016

Ramirez Caficultura desde Costa Rica

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Necesidad de cambio tecnológico en algunas regiones cafetaleras:

Cambios en tres tecnologías agronómicas para la formación

de cafetales productivos

Ing. Jorge Ramírez Rojas

Asesor Experto en Café

jramirez@ramirezcaficulturadesdecostarica.com

Introducción


De las observaciones realizadas a través de muchos años al comportamiento del cultivo de café manejado en muy diversas condiciones de clima y suelos, es posible afirmar con certeza que algunas prácticas agronómicas de uso común en cafetales tecnificados, han venido siendo utilizadas por igual, tanto en las condiciones agroecológicas óptimas donde éstas fueron desarrolladas, como también en regiones que presentan características diferentes, normalmente con algún tipo de limitación que no permite lograr similares resultados utilizando las mismas tecnologías.


Esta situación puede explicar en parte los problemas agronómicos que a través de los años se van haciendo cada vez más frecuentes y característicos en estas zonas cafetaleras, donde a pesar de esta realidad, se ha insistido en establecer y manejar el café, utilizando las mismas tecnologías obtenidas en ambientes mucho más favorables para el cultivo.


En estas condiciones las plantaciones no alcanzan un promedio productivo sobresaliente, los lotes de café aportan muy pocas cosechas y después comienzan a mostrar excesivo follaje, escasa producción y un denso traslape de ramas entre las hileras de las plantas, pudiendo también manifestar agotamiento prematuro del tejido productor.


Esta situación permite sustentar el criterio de que "conforme las tecnologías utilizadas se apartan de su ámbito de recomendación (condiciones mínimas requeridas para su mejor expresión productiva), más inciertos serán los resultados que se puedan derivar de su aplicación".

Relación clima, suelo y cultivo


Es necesario destacar la influencia decisiva que tiene la relación clima, suelo y cultivo, para definir acertadamente las tecnologías que se deben aplicar en una determinada región y lugar. Es esta la base de conocimiento necesario que deben compartir los técnicos asesores y los productores para salir adelante con la empresa cafetalera, y es igualmente la omisión de esta consideración esencial, la causa probable de los principales problemas que se presentan actualmente en muchas fincas de café.


Las tecnologías utilizadas para el cultivo de café deben estar en justa concordancia con las condiciones ecológicas y las características químicas y físicas de los suelos de la zona. Los productores de café más exitosos en la actividad productiva de altos rendimientos, planifican el manejo de la finca en función de las características agroecológicas de la región, teniendo en cuenta que la caficultura es una actividad económica a largo plazo, cuyo objetivo principal es lograr una producción por área (productividad) suficientemente rentable durante muchos ciclos productivos.  

Desbalances entre diferenciación vegetativa y reproductiva


La falta de un buen equilibrio entre tejido vegetativo y reproductivo en los cafetos, inducido por el manejo inconveniente que realizan algunos finqueros en franjas de cultivo con limitaciones de radiación solar plena, altas precipitaciones y siembras en terrenos de laderas de montañas; favorece la inducción de la planta hacia el comportamiento de un crecimiento vertical más activo y la generación de un exceso de follaje, en detrimento de la preparación de cosecha.


Curiosamente una característica común del tipo de cafetales donde predomina una condición de mucho follaje y poca cosecha, es su apariencia de una buena condición agronómica que se refleja como la primera impresión del paisaje que se aprecia, cuando se realizan recorridos por los caminos y los callejones que circundan estas fincas.

Paisaje cafetalero a través de recorridos generales y realidad en el detalle de la observaciòn interna de algunos lotes.

 

Sin embargo, cuando se llega a ingresar a la parte interna de los lotes que conforman esos cafetales, la impresión cambia, pues en realidad se trata áreas de cultivo que muestran plantas más desarrolladas del común para la variedad, un denso follaje, predominio de ramas muy poco productivas, ambientes oscuros y húmedos, donde no es extraña la presencia de fuertes ataques de enfermedades de mucha importancia económica como el ojo de gallo (Mycena citricolor).


Esto ocurre cuando las tecnologías de manejo agronómico del cultivo, no están adecuadamente ajustadas a las condiciones agroecológicas de la región donde se encuentra la finca. En estas circunstancias los cafetos son condicionados por el mismo manejo que realiza el finquero, hacia la generación de mucho follaje y la producción de poca cosecha.

 

Necesidad del cambio tecnológico en algunas zonas cafetaleras

Problemas agronómicos en cafetales tecnificados


La baja productividad inducida por un manejo inapropiado en condiciones agroecológicas con alguna limitación, es un problema que se marca claramente a través de los años en el comportamiento del cultivo y que a pesar de no ser una situación nueva, algunos caficultores aún no se han percatado de su importancia y repercusión en su actividad económica, mientras que otros por lo general finqueros con áreas considerables de cultivo y que se presume debieron haber tomado previsiones hace tiempo para rectificar; demuestran una incomprensible resistencia al cambio, al mantener todavía sistemas de siembra que no favorecen una adecuada relación entre diferenciación vegetativa (producción de follaje) y diferenciación reproductiva (preparación de cosecha).

Condición de mucho follaje y poca cosecha inducida por el manejo inapropiado de tecnologías agronómicas

 
En estas condiciones es imperativo dirigir el manejo del cultivo para lograr un aumento de la productividad, mediante el uso de tecnologías que permitan lograr una mejor adaptabilidad del cafeto a la realidad de la zona. Mientras en las fincas que se encuentran ubicadas en condiciones óptimas de clima y suelos, corresponde mantener el uso de las tecnologías en función de su destacada respuesta productiva; en las zonas con limitaciones, es prioritario aplicar las modificaciones necesarias para adaptar el manejo del cultivo a las características agroecológicas de la región..

Requerimiento de podas frecuentes


La necesidad de realizar podas frecuentes en periodos cortos de años debido al ambiente cerrado y poco productivo generado en el cafetal, indica que los cafetos no están aportando el número de cosechas necesarias para mantener una buena productividad a largo plazo.


Por lo general estos problemas se presentan en plantaciones que se encuentran ubicadas en la franja de cultivo de laderas de montañas o cerros, donde ocurre alta pluviosidad y existen limitaciones de radiación solar plena para los cafetos, debido a la nubosidad y condición de firmamento cerrado que se presenta en diferentes épocas del año.


Esto se relaciona a la vez con el manejo de distancias de siembra muy cortas que generan condiciones de excesivo traslape de ramas entre las hileras, donde los cafetos después de producir muy pocas cosechas, manifiestan requerimientos de podas, debido al abundante follaje y escasa producción, la cual se localizada únicamente en la parte superior de la planta.


La necesidad de realizar podas a intervalos cortos de años debido a problemas agronómicos inducidos por diseños de siembra inapropiados, se nota entre otros casos, cuando los productores optan por realizar podas cíclicas de tres años, o deciden podar “pares de hileras consecutivas”, para tratar de “abrir” la plantación en forma drástica debido al excesivo follaje y la escasa preparación de cosecha. Posteriormente debido a la poca respuesta favorable obtenida con estas prácticas temporales, terminan realizando podas totales por lotes, para regresar al cabo de pocos años de nuevo a tener que enfrentar los mismos problemas.

Implementación de podas drásticas en condición de cafetales con denso follaje y poca cosecha.

 

Esta situación de manejo de “podas forzadas” provoca un marcado desbalance en la proporción de áreas con podas y áreas productivas, llegando en determinados años a reducir de manera muy significativa los aportes de cosecha, debido a una gran proporción de cafetos podados.


Asimismo es muy probable que los cafetos sometidos a podas frecuentes, van a estar propensos de sufrir mayor desgaste o reducción de su vida útil, debido al proceso cíclico frecuente a que se ven sometidos después de cada práctica de poda, para el retorno de la planta a su condición productiva, el cual implica; crecimiento de rebrotes, formación de nuevos ejes y desarrollo vegetativo necesarios para el reinicio de los períodos de productivos.

Agotamiento prematuro de los cafetos


En ambientes donde el cultivo se encuentra predominantemente en suelos de baja fertilidad química y física, las plantas establecidas en altas densidades de siembra, van a manifestar un agotamiento prematuro y necesidad de poda en forma más temprana. En estas condiciones los cafetos después de pocas cosechas sufren un marcado deterioro del tejido productivo en razón de la fuerte presión de muchas plantas por área en un ambiente edáfico pobre, además manifiestan mayor susceptibilidad al ataque de enfermedades fungosas.

Plantas con exceso de ejes verticales


A pesar de que por lo general las plantas de almácigo están originalmente formadas como máximo a 2 ejes ortotrópicos (2 plantas morfológicas), posteriormente ya establecidas en la siembra definitiva y en su proceso de desarrollo a través de varios años, llegan a producir nuevos ejes verticales, por lo general numerosos, aunque poco vigorosos y con un escaso potencial de aporte productivo.


Esto hace que con el tiempo en cada sitio de siembra ya no permanezcan solamente las 2 plantas originales, sino una formación de ejes múltiples poco productivos que acompañan a los ejes principales. Esta condición le confiere a la planta una formación con exceso de crecimientos verticales, que generan competencia entre ellos y contribuyen a crear un ambiente cerrado en cada sitio de siembra y en el lote de café en general.

Formación de cafetos con ejes múltiples después de varios ciclos productivos.

 
Otro aspecto a mencionar que se observa comúnmente en los cafetales es que con la formación de cafetos a 2 plantas (ejes) por sitio de siembra, es muchas veces solamente una de estas la que adquiere mayor desarrollo y capacidad productiva, mientras que la otra se va quedando rezagada, siendo más débil y menos productiva.

Alta incidencia de enfermedades fungosas


La condición agronómica de plantaciones muy cerradas y factores climáticos favorables a los patógenos; ha hecho que los problemas con algunas enfermedades fungosas como ojo de gallo (Mycena citricolor), mal de hilachas (Pellicularia koleroga) y mal rosado (Corticium salmonicolor) entre otras, sean mucho más severos y los daños causados de mucha importancia económica.


Algunas plantaciones establecidas en laderas de montañas, en lotes tupidos de follaje y mucha humedad, resultan altamente favorables para la incidencia de estas enfermedades, las cuales adquieren gran relevancia y causan muchas pérdidas, cuando se dan años de períodos lluviosos muy intensos relacionados con la variación climática conocida como el fenómeno de “La Niña”.

Alta incidencia de ojo de gallo (1 y 2) y mal de hilachas (3 y 4), en condiciones de clima y manejo agronómico favorables a estas enfermedades.

 

Cambios en tres tecnologías para formación de cafetales productivos

Distancias de siembra


Los diseños de siembra de forma rectangular son los más utilizados para el establecimiento de cafetales en muchos países productores de café. Consiste en implantar una forma de siembra de distancias cortas entre plantas y distancias más amplias entre hileras. En estos casos el “arreglo” de siembra de 2,0 m x 1,0 m (5000 plantas/hectárea), ha sido bastante utilizado, ya que brinda muy buenos resultados agroproductivos cuando se maneja en condiciones óptimas de clima y suelos para el cultivo. Para el caso del cultivo de café en Costa Rica, debido al común del uso de almácigo formado a 2 ejes ortotrópicos, en realidad se trata de diseños de siembra de 5000 sitios por hectárea, donde se colocan 2 plantas morfológicamente distintas por cada sitio de siembra, situación que genera más área foliar por unidad de superficie.


Sin embargo, estos mismos diseños de siembra ya no ofrecen similares ventajas de alta productividad y buena condición agronómica; cuando se utilizan en fincas localizadas en condiciones agroecológicas sub-óptimas (con al menos una limitación para el cultivo). Mucho menos cuando los cafetales se han sembrado a distancias entre hileras aún más cortas, con mayor densidad por área, en cuyo caso después de las primeras cosechas, se inicia con el problema recurrente de la necesidad de realizar podas frecuentes, además de los severos ataques de enfermedades fungosas que se presentan en muchos de ellos.


Actualmente se encuentran áreas considerables de cultivo en estas condiciones, donde los finqueros no terminan por aceptar la necesidad de variar los distanciamientos de siembra (cambiar el diseño de siembra). A pesar de que estos cambios perfectamente se podrían llevar a cabo manteniendo el mismo número de sitios de siembra por hectárea, y variando únicamente las distancias de siembra, para generar más espacio entre las hileras.


Son variadas las opciones para establecer arreglos o diseños de siembra ampliando distancias entre hileras y acortando un poco las distancias entre plantas, para mantener constante las densidades de siembra. Bajo condiciones  de manejo de una caficultura intensiva, predominantemente ubicada en terrenos muy ondulados o quebrados, se propone la alternativa de optar por alguno de los dos arreglos básicos de siembra que se sugieren, para efectuar el cambio necesario en esta tecnología: Distancias entre hileras de 2,25 m x distancias entre plantas de 0,9 m, o distancias entre hileras de 2,50 m x distancias entre plantas de 0,8 m. Ambos diseños o “arreglos” permiten conservar la siembra alrededor de 5000 plantas por hectárea.


La respuesta favorable al uso de los diseños de siembra más adecuados, se va a manifiestar a mediano y largo plazo con el mayor número de cosechas rentables posibles de obtener antes de llevar a cabo la primera poda, asimismo en los intervalos entre los los períodos de las cosechas posteriores y las nuevas podas que se tengan que realizar a los mismos cafetos a través de los años. Por eso es recomendable iniciar con la aplicación de los cambios en los lotes comerciales que están programados para renovación total a partir de este mismo año.


Existe la opción de establecer parcelas de observación en áreas comerciales, o realizar experimentación de campo más detallada sobre el tema. Sin embargo, en este último caso la necesidad de mantener los ensayos por muchos años (después de haber cumplido al menos dos ciclos de poda por cada tratamiento) para que los resultados puedan ser representativos; extendería demasiado la decisión comercial para resolver un problema evidente que exige una corrección más inmediata.


Asimismo se debe tomar en cuenta que los cafetos establecidos en altas densidades de siembra, van a alcanzar el óptimo productivo más rápidamente que los cafetos establecidos en densidades más bajas, igualmente la necesidad para inicio de la primera poda y las siguientes será más próxima a mayor densidad. Por eso no es recomendable sacar conclusiones a partir de información generada solamente con los registros de las primeras cosechas antes de la poda, ya que los resultados siempre van a favorecer los tratamientos que se encuentran a las distancias más cortas. La necesidad de inicio de la poda se va generando en años diferentes según cada tratamiento, razón por la cual en el seguimiento del manejo de ensayos a largo plazo, las podas deben ser diferenciadas en el tiempo, de acuerdo con la condición agronómica que van presentando los cafetos y no realizadas todas en el mismo año.


Cabe agregar  a manera de recomendación práctica aplicada a la interpretación de los resultados experimentales de ensayos de distancias y densidades de siembra que se quisieran llevar a  cabo, que no serán representativos para la proyección real al cultivo comercial, los datos obtenidos del cálculo aritmético realizado solamente con el promedio de los años productivos, sino que se deben incluir también los "ceros" de los años de poda donde no se obtuvo cosecha.

Formación de plantas desde el almácigo


La formación de plantas a 1 eje ortotrópico ha permitido por muchos años, establecer y desarrollar cafetales altamente productivos en varios países productores que utilizan esta tecnología para la siembra del cultivo. A las facilidades y economía para el desarrollo de los almácigos que se logra con este sistema, se debe agregar la reducción del número de ejes verticales que permite generar una mejor arquitectura y vocación productiva de la planta a largo plazo.

Híbridos F1 (L13A44) establecidos con plantas formadas a 1 eje ortotrópico.

 
En Costa Rica donde el común ha sido la formación de plantas de almácigo a 2 ejes ortotrópicos, en los últimos años se han establecido parcelas y algunas áreas comerciales en diferentes condiciones de clima y suelos con almácigo formado únicamente a 1 eje ortotrópico, cuyos resultados agroproductivos han venido siendo muy exitosos. Todas las siembras con variedades de híbridos F1 multiplicados por embriogénesis somática, algunas áreas de siembra con la variedad Obatá y parcelas con variedades resistentes a roya; se encuentran actualmente sembradas con plantas formadas a 1 eje.

Variedad Obatá establecida con plantas formadas a 1 eje ortotrópico.

 

Formación de plantas después de la poda 


Cuando se realiza la renovación del tejido productor por medio de la poda de los cafetos, comienza el desarrollo de los nuevos hijos y a pesar del “raleo” que realizan los productores para disminuir el exceso de rebrotes que emiten los troncos, es común observar la aparición de otros nuevos y en diferentes momentos, cuando el cafeto ya ha retomado su ritmo normal de desarrollo y producción.


Estos nuevos crecimientos raramente son eliminados por los productores, más bien permanecen junto con los ejes principales originalmente seleccionados, causando un “adensamiento” inconveniente para la buena formación o arquitectura de la planta y su mejor disposición para la producción.

Formación de plantas más productivas a partir del manejo de 2 hijos de poda por sitio de siembra.

 
Por eso se considera que manteniendo solamente 2 ejes por planta en total (2 ejes por sitio de siembra) se logra limitar el exceso de follaje y se favorece la formación de plantas más productivas. De esta manera también los cafetos podrán tener una mejor condición para aportar un número mayor de cosechas, previo a la necesidad de iniciar con una nueva práctica de poda en la misma planta.
 
Cambios en las tecnológicas agronómicas  y renovación de cafetales en Costa Rica

La necesidad de renovación de cafetales mediante el desarrollo de un plan robusto que realmente despierte interés para llenar las expectativas de los caficultores, que permita sustituir áreas verdaderamente significativas de los cafetales  viejos existentes en el país, y los cambios o ajustes necesarios en el uso de algunas tecnologías agronómicas principalmente las distancias de siembra en algunas regiones cafetaleras importantes; son los aspectos estructurales más destacados que actualmente limitan de manera decisiva, la posibilidad de lograr aumentos efectivamente significativos y sostenidos en la productividad del cultivo de café en Costa Rica.


Para alcanzar la transformación del parque cafetalero del país que año con año acumula más área de cafetales envejecidos, se requiere de un plan de mejoramiento de las plantaciones que pueda lograr como mínimo y de manera comprobable, la renovación de 25 mil hectáreas de café en los próximos 5 años.


Para esto es imprescindible contar con el aporte de una mayor iniciativa y competencia de gestión por parte de las autoridades del sector y sus estructuras administrativas subordinadas, responsables de apoyar efectiva y oportunamente a todos los productores de café del país, quienes son los que suministran la materia prima necesaria que permite poner en marcha la actividad cafetalera nacional.


Por su parte los cambios o ajustes tecnológicos se pueden implementar aprovechando la disposición de productores colaboradores que ya están convencidos de la realidad de los problemas agronómicos de sus cafetales y de la necesidad de aplicar los ajustes necesarios para aumentar la productividad. En estas fincas se pueden destinar algunas de las áreas programadas para renovación este mismo año, a fin de implantar los nuevos diseños o “arreglos“ de siembra. Estos mismos lotes vendrán a ser de utilidad demostrativa para otros caficultores de la zona, mediante el efecto multiplicador que se logra con la observación del comportamiento y respuesta de los nuevos sistemas de siembra.  

Referencia

Ramírez, J.E. 2009. Hacia la Caficultura Sostenible. ICAFE. 216 p.

 
 
 

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