Comunicaciones Técnicas de Café
Número 99 - Abril 2019

Ramirez Caficultura desde Costa Rica

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Caficultura sostenible depende de la productividad a largo plazo

y no solamente de las primeras cosechas

Ing. Jorge Ramírez Rojas

Consultor Experto en Café

jramirez@ramirezcaficulturadesdecostarica.com

Variedades producen mucho en primeros años


Para las dos primeras cosechas de una plantación renovada con variedades altamente productivas es bien conocido que estas cosechas siempre serán abundantes. Esta es la respuesta que se debe esperar de la siembra de variedades que pertenecen al grupo de los catimores (CR-95, Lempira, Oeiras, Oro Azteca, T-5175, IHCAFE-90) y al grupo de los sarchimores (Obatá y derivados de la planta C 1669-20, Tupi, Arara, IAC 125 RN, Limani, IAPAR-59, Cuscatleco, Parainema y otros derivados de la planta T-5296 con distintos nombres comerciales).


Por tal razón no es novedad que, como resultado de los procesos de renovación de cafetales con este tipo de variedades y buen manejo agronómico, se logren alcanzar productividades de 80 a 100 fanegas por hectárea o inclusive más, en las dos primeras cosechas. La verdad es que nadie debería sorprenderse con estos datos, ni tampoco calificarlos como excepcionales pues son las cosechas inicialmente esperadas para estas variedades.


Productividad a largo plazo y caficultura sostenible


Para comprobar el buen desempeño de una nueva variedad es necesario mostrar los registros de productividad de varios años de cosechas y su condición agronómica en campo después de cumplido este periodo mínimo de evaluación, que es cuando se puede conocer con mejor criterio el potencial productivo a largo plazo de los materiales, siendo que esta es la llave del éxito para alcanzar el objetivo de la caficultura sostenible.


Los productores que son invitados principalmente con fines comerciales a visitar lotes nuevos con este tipo de variedades, muchas veces se muestran impactados por la alta producción de las dos primeras cosechas que normalmente ocurre entre los tres y cuatro años después de la siembra.


Sin embargo, más importante sería que pudieran visitar lotes de estas mismas variedades, pero después de unas cinco a seis cosechas como mínimo, periodo de tiempo mucho más razonable para que las variedades puedan demostrar su desempeño en campo. 


Sin duda que en esta condición sería más sencillo darse cuenta cuáles variedades son las más destacadas para llevar a cabo la renovación de las plantaciones con miras a una productividad rentable a largo plazo.


Importancia del uso de variedades vigorosas


El vigor es una de las características más importantes que puede asegurar el buen desempeño de una variedad. Esta valoración se relaciona bien con el registro histórico de producción durante al menos seis periodos de cosecha.


Asimismo, para que la variedad pueda responder favorablemente a la expectativa de un alto vigor y productividad, debe presentar buena tolerancia al estrés hídrico causado por periodos secos prolongados, recuperarse más rápidamente del efecto de plagas y enfermedades y manifestar una excelente respuesta al manejo de la poda.


Por lo tanto, la demostración de estas cualidades requiere mucho más que la presentación de las dos primeras cosechas de las variedades, razón por la cual conviene que los caficultores puedan considerar muy seriamente esta situación al momento de decidir con cuáles variedades quiere llevar a cabo el proceso de renovación para asegurarse de poder establecer plantaciones sostenibles y de buena rentabilidad.


Nivel tecnológico de los productores


Finalmente, más allá del entusiasmo que genera en los productores la observación de las primeras cosechas de una variedad, es necesario tener claro la capacidad de aceptación o conocimiento para el uso de las tecnologías recomendadas que puedan tener para el manejo de variedades muy exigentes en cuanto a manejo agronómico y fertilización, y disponer de los recursos para llevar a cabo estas prácticas de manera eficiente y oportuna.


Para los productores que no invierten en tecnologías eficientes o que tienen limitaciones de recursos no se le debe recomendar el uso de este tipo de variedades, sino más bien que utilicen variedades más estables y adaptadas a un manejo agronómico básico, siempre pensando en una caficultura sostenible.

 
 

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